28 de marzo de 2025/ Infini Perspectivas

Infini View | Del Lejano Oeste a la era regulada: claves de la ley STABLE de EE. UU.

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Infini View | Del Lejano Oeste a la era regulada: claves de la ley STABLE de EE. UU.

El mercado de las stablecoins alguna vez se parecía al ‘Lejano Oeste’: crecía sin control y con poca regulación. Pero el panorama está cambiando radicalmente. El Congreso de Estados Unidos presentó la Stablecoin Transparency and Accountability for a Better Ledger Economy Act of 2025 (conocida como *ley STABLE*). La propuesta busca imponer reglas estrictas: exigir licencias a los emisores, reservas completas, prohibir intereses y establecer divulgaciones periódicas. Se acerca una tormenta regulatoria. ¿Cómo transformará este mercado de miles de millones de dólares?

Resumen de las disposiciones principales

Presentada en 2025 por legisladores de ambos partidos de la Cámara de Representantes, la ley STABLE busca establecer un marco claro para las stablecoins de pago denominadas en dólares. Sus requisitos principales son:

  • Requisitos de licencia: Los emisores deben obtener aprobación regulatoria para convertirse en ‘instituciones emisoras calificadas’. La propuesta define tres categorías: instituciones depositarias reguladas a nivel federal, como bancos y cooperativas de crédito; entidades no bancarias aprobadas por la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC); e instituciones con licencia estatal bajo un sistema certificado federalmente. Tanto bancos como empresas no bancarias necesitan una licencia federal o supervisión estatal compatible con estándares federales. Los emisores no autorizados enfrentan sanciones severas, incluidas multas de hasta USD 100,000 diarios.

  • Respaldo de reservas 1:1: Las stablecoins emitidas deben estar respaldadas por completo (100%) con activos líquidos de alta calidad y valor equivalente. Se permiten efectivo, depósitos a la vista en bancos regulados, bonos del Tesoro estadounidense de corto plazo, reservas del banco central y otros activos seguros. Así, cada moneda cuenta con garantías suficientes y se evitan déficits de reservas que podrían provocar retiros masivos.

  • Prohibición de intereses y rendimientos: La propuesta prohíbe expresamente pagar intereses u otros rendimientos a los titulares. Por tanto, las cuentas de stablecoins no pueden generar intereses como los depósitos bancarios. La regla busca evitar que se conviertan en productos de depósito no aprobados que alteren el orden financiero. También las distingue de los valores que generan rendimientos, evitando implicaciones de la legislación de valores.

  • Divulgación y auditoría: Los emisores deben publicar periódicamente sus reservas y políticas de redención, y someterse a auditorías independientes. La propuesta exige certificaciones mensuales de reservas, verificadas por firmas de contadores públicos certificados y firmadas por el director ejecutivo y el director financiero para confirmar su exactitud. Los reguladores también deben informar cada año sobre el avance de las licencias. Los directivos que presenten certificaciones falsas a sabiendas pueden enfrentar responsabilidad penal, con multas de hasta USD 1 millón o 10 años de prisión. Estas reglas buscan mayor transparencia y permiten al público y a los reguladores vigilar la seguridad de las stablecoins en tiempo real.

  • Restricciones de actividad: Para mitigar riesgos, la propuesta limita a los emisores a funciones esenciales: emitir y redimir stablecoins y brindar custodia relacionada. No pueden realizar actividades bancarias tradicionales como préstamos, ni pignorar o reinvertir reservas, salvo para cubrir liquidez de redenciones bajo condiciones estrictas. La ‘separación de actividades’ mantiene el enfoque en las stablecoins e impide destinar fondos de usuarios a negocios de alto riesgo.

En conjunto, la ley STABLE fija reglas fundamentales: operación con licencia, respaldo completo, transparencia y concentración en funciones esenciales. Marca el paso de un entorno poco regulado a una era de cumplimiento similar a la de las instituciones financieras supervisadas.

Entidades no bancarias, filiales y estados: ¿quién regula las stablecoins?

La ley STABLE presta especial atención a la supervisión de los distintos emisores y busca equilibrar las competencias federales y estatales. Ofrece tres vías principales, cada una con implicaciones propias:

  • Emisores no bancarios con autorización federal: Para empresas tecnológicas o cripto que no son bancos, como Circle, emisora de USDC, la propuesta abre una vía de licencia federal: aprobación de la OCC como emisor reconocido nacionalmente. Estas entidades quedarían principalmente bajo su supervisión y cumplirían requisitos federales de capital, liquidez y gestión de riesgos, además de la supervisión coordinada de organismos como la Reserva Federal y la FDIC. La licencia tiene validez nacional, pero exige una revisión rigurosa.

  • Bancos y sus filiales: Los bancos comerciales pueden emitir stablecoins, generalmente mediante filiales para aislar riesgos. Para emisores bancarios, rige el principio de que ‘el regulador actual sigue a cargo’. Si JPMorgan emite mediante una filial, por ejemplo, su supervisor federal principal, como la Fed o la OCC, supervisaría la actividad. Los bancos mantienen la obligación de reservas 1:1, pero aprovechan los marcos existentes. Esto equilibra la competencia con las tecnológicas y conserva las normas prudenciales bancarias.

  • Emisores regulados por los estados: Estados como Nueva York y Wyoming ya tienen licencias para activos digitales, como la autorización fiduciaria neoyorquina. La propuesta reconoce ese papel: si el emisor tiene licencia estatal y el marco se considera ‘sustancialmente equivalente’ al federal, puede permanecer bajo supervisión estatal. Stablecoins conformes, como PayPal USD emitida por Paxos en Nueva York, reciben reconocimiento federal y circulación nacional. Para impedir el arbitraje regulatorio, se establece una certificación: las agencias federales evaluarán si las reglas estatales cumplen sus estándares. Los emisores de estados que no los alcancen podrían tener que migrar a supervisión federal.

Los debates previos giraban en torno a la autoridad ‘federal frente a estatal’. Algunos pedían supervisión federal exclusiva por temor a estándares inconsistentes; otros defendían reconocer regímenes estatales calificados para no frenar la innovación. La ley STABLE adopta un compromiso: licencias federales y aceptación de marcos estatales igual de sólidos. Cada emisor elige su vía, reduciendo las disrupciones para participantes ya licenciados, como Paxos y Circle, mientras se unifican gradualmente los estándares del sector.

Posibles cambios en el mercado

Si se promulga, esta legislación transformará un mercado que supera USD 230 mil millones y lleva 18 meses de crecimiento consecutivo. Entre sus líderes, Tether (USDT) y USD Coin (USDC) enfrentan futuros distintos bajo la *ley STABLE*:

  • Tether (USDT): Como la mayor stablecoin por capitalización, de unos USD 144 mil millones, USDT opera desde hace tiempo fuera de la regulación estadounidense, y su emisor extranjero afronta dudas de transparencia. Si se aprueba la propuesta, deberá cumplir, divulgar finanzas y aceptar auditorías, o abandonar los canales regulados de EE. UU. Las auditorías mensuales pueden volver insostenibles las prácticas opacas. Tether insinuó recientemente lanzar una moneda compatible con las reglas estadounidenses, señal de adaptación. Incumplir podría marginar a USDT en el país; cumplir podría exigir una reforma operativa. Es una encrucijada crucial para el gigante.

  • USD Coin (USDC): Emitida por las estadounidenses Circle y Coinbase, USDC adoptó el cumplimiento proactivamente, con licencias estatales de transmisión de dinero e informes mensuales de reservas. Su cercanía a los requisitos hace probable que el emisor solicite una licencia federal de la OCC, consolidando su posición y la confianza institucional. La transparencia podría atraer capital adverso al riesgo y ampliar su cuota de mercado. Sin embargo, serán inevitables mayores costos de cumplimiento, como la responsabilidad de los directivos.

  • PayPal USD (PYUSD): Lanzada por PayPal en 2023 y emitida por Paxos, con licencia del NYDFS, PYUSD representa la adopción por las finanzas tradicionales. Se espera que su modelo regulado en Nueva York obtenga reconocimiento federal. Como ya cumple reglas de reservas completas y divulgación, podría fortalecerse con la credibilidad de un marco claro. La propuesta también puede atraer a más gigantes fintech y elevar la competencia.

Otras stablecoins, como las algorítmicas o respaldadas por materias primas, quedan fuera del alcance inmediato, pendientes de más estudios. Alternativas descentralizadas como DAI no se ven afectadas por ahora, aunque podrían enfrentar reglas futuras. En general, la propuesta favorecerá a las monedas conformes y desplazará a las ‘sin licencia’. Los emisores licenciados, federales o estatales, pueden ganar confianza y adopción institucional; los demás arriesgan el acceso a canales principales. La reforma ofrece oportunidades y desafíos: la reorganización es inevitable, pero una mayor credibilidad y madurez a largo plazo podría convertir a las stablecoins en pilares reales de la economía digital.

Antecedentes y motivaciones

El impulso legislativo estadounidense responde a presiones prácticas y cálculos estratégicos, y culmina un esfuerzo gestado durante mucho tiempo.

  • Consenso político: Demócratas y republicanos reconocen la urgencia regulatoria. En 2021, el grupo de trabajo presidencial de Biden pidió al Congreso actuar para reducir riesgos. Para 2025, el nuevo gobierno priorizó la innovación en activos digitales, y la Casa Blanca respaldó stablecoins en dólares para reforzar el liderazgo financiero digital. Un presidente republicano incluso destacó ‘fortalecer el dominio fintech de EE. UU.’ y alentó la innovación. El consenso de alto nivel fijó el rumbo: regular las stablecoins y liderar las normas, en lugar de quedarse al margen.

  • Realidades del mercado: El crecimiento explosivo, de miles de millones a cientos de miles de millones, y crisis como Terra/Luna en 2022 y la pérdida temporal de paridad de USDC en 2023 evidenciaron vacíos regulatorios. El Congreso entendió que la siguiente crisis podría ser catastrófica sin reglas. Proteger consumidores y estabilidad financiera exige prevención. Como señaló el representante Torres: ‘Las stablecoins son la próxima frontera fintech; EE. UU. debe liderar la construcción de su marco.’

  • Hegemonía del dólar: Como representantes del dólar en blockchain, las stablecoins se han convertido en alternativas globales a la moneda estadounidense. Regularlas extiende su predominio al ámbito digital. Los redactores afirmaron que la propuesta asegura la ‘primacía del dólar en los pagos futuros’. Integrarlas al sistema evita que alternativas descontroladas debiliten la política monetaria tradicional. Estados Unidos también busca moldear estándares globales y conservar influencia en la carrera de las monedas digitales.

  • Acuerdo bipartidista: Las diferencias previas, con demócratas a favor de un control federal estricto y republicanos de mayor flexibilidad, dieron paso a un acuerdo. La ley STABLE combina licencia federal y reconocimiento estatal, un raro alineamiento entre partidos sobre cripto. La urgencia nace de una conclusión compartida: el bloqueo interno puede ceder la innovación a otros países.

Conclusión: ¿la regulación traerá un futuro más estable?

Como observador, veo la ley STABLE con optimismo cauteloso. Promete cerrar la etapa del Lejano Oeste y favorecer un mercado donde solo prosperen monedas transparentes y plenamente respaldadas. Protege a los consumidores y abre la adopción institucional: imaginemos una integración fluida en las finanzas tradicionales, invisible para el usuario final. Al sentar un precedente mundial, Estados Unidos podría orientar los estándares internacionales, una perspectiva alentadora. Pero regular en exceso puede sofocar la innovación. Parte del éxito provino de experimentar en zonas grises. Reglas demasiado estrictas pueden alejar startups, afianzar a los actores establecidos y reducir el dinamismo. Emisores offshore como USDT podrían resistirse, limitando el alcance global. La coordinación entre reguladores, la alineación federal-estatal y la ejecución técnica también pueden generar turbulencia temporal. En cualquier caso, la ley STABLE marca un punto de inflexión y coloca a las stablecoins bajo la luz regulatoria. Como la internet inicial, las finanzas blockchain deberán aceptar supervisión. A largo plazo, las reglas podrían generar una ‘mejor economía de registros’: transparente, confiable y estable. Que las stablecoins logren estabilidad real y conecten finanzas tradicionales y cripto depende de este paso estadounidense, que puede definir la trayectoria del sector durante años.

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